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martes, 12 de julio de 2011

Incoherente

miércoles, 20 de octubre de 2010

¡Qué desgracia la cola!

Para mí una de las peores cosas que tiene Caracas y que afecta negativamente la calidad de vida de sus habitantes es el tráfico. Indudablemente intervienen muchos factores pero creo que podría resumirse en los siguientes puntos:

Estrés
El tráfico caraqueño es de las cosas más impredecibles que hay, la presión de no saber la hora de llegada a un destino entre otras cosas, nos pudre y nos pone de mal humor, no hay programa de radio, paisaje, yoga o ejercicio que impida las ganas de salir corriendo, llorar o golpear cuando uno está atrapado en esas interminables colas.

Ser peor persona
Incumplimos las reglas, nos comemos la luz del semáforo, la flecha o cualquier otra cosa que nos podamos comer. Insultamos, gritamos, mentamos la madre, algunos lanzan cosas y otros hasta disparan.
La máxima es: “No importa que suceda, primero paso yo”. Definitivamente en una cola tanto conductores como peatones somos más salvajes.

Miedo
Cada vez que vemos un motorizado nos asustamos, los malandros no perdonan teléfono celular, reproductor de mp3 o cualquier prenda que medio brille. También nos preocupa que se nos recaliente el carro, que en una bajada se nos vayan los frenos o que ocurra cualquier otro desperfecto. Tememos chocar o que nos choquen por todo el tiempo y desastre que genera un accidente de este tipo en nuestra capital.

Desidia
Las vías no pueden estar en peor estado, las señales se ven poco o no existen y los fiscales de transito cuando están, nadie les hace caso.

La verdad que es muy triste que 3 minutos después de salir de mi casa mis palabras sean: ¡Coño! ¡Qué desgracia la cola!


martes, 27 de febrero de 2007

Del rojo al verde no hay mucho tiempo para soñar

Hoy ha sido uno de esos días que se puede catalogar como "Nada fácil".

Temprano en la mañana a una cuadra del estacionamiento, se volvío a parar la moto (ver entrada del 17 de enero) y detuvo el tráfico por unos minutos, creo que debe ser un escolta de algún funcionario que se dirije a la asamblea nacional.

Avanzan los carros y el semáforo cambia a luz roja, me detengo y empiezo a presenciar como un hombre lleno de sangre en el cuello y con un tubo de casi 2 metros perseguía a un vendedor de un carrito de pastelitos o perros calientes, en un momento casi le pega a una señora como de ochenta años de edad, al final pudo alcanzar al vendedor y empezó a golpearlo sin compasión.

Para mi han sido los minutos más largos que puede durar una luz roja, la luz cambió a verde y tuve que continuar sin poder hacer nada, sin saber qué pasó.

Luego al salir del trabajo, en la tarde, como se había caido un vidrio del piso 15 de la torre donde trabajo, cercaron el área y el tráfico que se generó no fue normal, como será que donde estaciono tiene 8 pisos y la cola de carros llegaba al piso 4 y esto sólo para salir del estacionamiento.

Es insólito cómo se puede convivir con tanta violencia, inseguridad e impotencia.

miércoles, 17 de enero de 2007

Ya regresaron...

Es que el inframundo no era el mismo sin los buhoneros, ya era extraño no estar de mal humor en las mañanas. Hoy regresaron unos pocos, aún así ya crearon el caos.


Para empezar un motorizado que asumo que es de alguna policía paró el tráfico unos 10 minutos.


Luego una cuadra más adelante tuve que esperar 25 minutos para entrar al estacionamiento, como no podía faltar, en el carro de atrás estaba una señora -seguro menopáusica- que piensa que tocar corneta insistentemente va mejorar la situación. La señora haciendo gala de su venezolanidad se cambió de canal y se coleó, generando por supuesto mucho más tráfico.

¡Qué emocionante es transitar por el inframundo!, bienvenidos sean los trabajadores de la economía informal.