martes, 5 de diciembre de 2017

Al Cine, mucho que agradecer

Es obvio lo mucho que tenemos que agradecer al séptimo arte, son tantas las películas, los guiones, los directores, los actores que han impactado en nuestras vidas y en nuestra sociedad.

Llevándolo a un terreno más personal, el Cine es sin dudas uno de mis hobbies preferido, es de las cosas que más disfruto tanto en compañía como en solitario.

El cine de alguna forma ha estado presente en las buenas y en las malas y aquí algunas cosas porqué agradecerle:

Compartir con los panas
Mis amigos son fundamentales en mi vida y el cine es la excusa perfecta para verlos y compartir con ellos, valoro esas discusiones después de ver una película, oír las opiniones de cada uno y así poder conocerlos y entenderlos mejor.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de estar en un grupo que llamamos "cine time" en el cual  varios compañeros de trabajo íbamos todos los lunes a ver una película de cualquier género: Comedia, Acción, Drama, de Autor, entre otros. Fue una etapa muy agradable de compartir con gente de distintos gustos pero con el mismo objetivo de pasarla bien. Muchachos ¡Gracias por la compañía!

Escribir
Con dos miembros de "cine time" tuve un proyecto genial llamado Cinéfolos escribíamos principalmente críticas de películas que publicábamos en un blog con apoyo en redes sociales. Era una tarea que disfrutaba todas las semanas, que asumía con mucho gusto y entusiasmo. Con Andreina y Carlos se generó una dinámica muy especial y estoy muy agradecido por todos esos momentos que hemos compartido.

Ver el Oscar
Para unos es el mundial de futbol –que está muy lejos de ser mi caso- , para otros las Olimpiadas, para mí el espectáculo esperado son los premios de la academia. Trato de ver todas las películas nominadas, de un tiempo para acá participo en quinielas y esa noche veo completo el show para admirarlo, criticarlo y celebrar los premios de mis favoritos.

Disfrutar
Hay películas para reír, hay otras para llorar, unas para contemplar, otras para entrar en el top, unas te hacen reflexionar, otras son para olvidar, unas ya no las veré con “cine time”, otras ya no las veré con los triangulares Cinéfolos, pero siempre voy a disfrutar de los amigos, de escribir, de ver el Oscar y de recordar.


Es así, que de ahora en adelante escribiré de cine -de vez en cuando- en este espacio que hoy retomo, porque al cine, mucho que agradecer.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Un atril en el cementerio

Cada vez que llego a la tumba de mi papá y no veo el recipiente de barro donde se ponen las flores o el atril para sostenerlo simplemente no puedo creer que clase de gente va al cementerio... o si, son los varios que manejan mal en las calles, o los que se colean, o muchos que nos gobiernan, esos que en su mayoría no cumplen las reglas.

Una de las cosas más bajas en la vida me parece que es robar cosas de una tumba, para mi es de una de las peores faltas de respeto, no solo para el muerto si no para el que le lleva sus flores, cada quien tiene su creencia y el momento de ir visitar los restos de un ser querido es algo muy íntimo de los familiares y amigos quienes no deberían pasar por desagradable incidente.

Ayer fui testigo como una señora de tercera edad, le indicaba a una niña -posiblemente su nieta- que agarrara el atril de una de las tumbas cercanas, y me pregunto que clase de valores le están enseñando a la pobre criatura. Luego se quejan que los jóvenes de ahora no tienen respeto por nada, pero cómo van a tenerlo si son los mismos mayores los que inculcan esa "viveza criolla", ese "quítate tu pa´ poneme yo", de nada sirve quejarse si desde casa no empezamos dando el ejemplo.

Pues nada, mientras seguiré tratando de tener unos recipientes y atriles de más, con la tristeza que no hay respeto ni en el cementerio.

sábado, 2 de agosto de 2014

Postgrado: Una meta lograda

Luego de varios acontecimientos de hace casi 2 años, decidí hacer un postgrado de Periodismo Digital. Siempre quise estudiar algo relacionado con Comunicación Social, pues aunque soy Licenciado en Computación, mi carrera profesional se ha desarrollado en áreas de comunicación y contenidos en Internet como conceptualización, diseño e integración de sitios web y manejo de redes sociales, además es una profesión que me ha gustado desde que salí de bachillerato.

Una vez admitido en la Universidad Montéavila me di cuenta que hacer un postgrado no es fácil y menos si vives/estudias/trabajas en Caracas, estás en un puesto laboral muy demandante, en un país que atraviesa una difícil situación política, económica y social en tiempos de protestas, guarimbas, con ausencias de luz, agua, coherencia y cordura.

El camino fue cuesta arriba… Literalmente cuesta arriba, porque durante muchos Lunes y Miércoles me tocó estar en la subida para ir a la Universidad donde pasaba gran parte del tiempo de las casi dos horas de trayecto para llegar a ese destino, decir “me costó sudor y lagrimas” aplica perfectamente para este caso, porque entre la falta de aire acondicionado del carro y el no poder llegar a tiempo no había otra alternativa.

Con la gran cantidad de trabajo que tenía -y tengo- era necesario aprovechar los pocos momentos libres de las noches y fines de semana para leer, leer y releer textos de filosofía, sociedad de la información, ética; analizar, conceptualizar, diseñar y proponer mejoras para sitios web; editar fotos y videos; redactar contenidos para ensayos, notas, tuits, manuales, infografías y hacer el trabajo de grado; entre muchas cosas más.

Muchas veces con ganas de desistir, de no seguir e irse a la casa, de no hacer la tarea y mejor dormir, pero pudo más el gusto por lo que estaba aprendiendo, el hacer bien las cosas, los ánimos de mis familiares, amigos y compañeros de trabajo, la calma que da el Ávila y el compartir con unos excelentes compañeros de clases.

Hoy soy Especialista en Periodismo Digital y estoy agradecido con todo y con todos los que hicieron posible este logro:
Gracias a Dios.
Gracias a mi Mamá y a Meyvi por ser mis pilares, mi motor y mi inspiración.
Gracias a mi Papá que aunque ya no está físicamente sé que está acompañándome.
Gracias a mis demás familiares por estar siempre pendientes y apoyándome.
Gracias a mis amigos, los de verdad, los que me conocen, los que saben escucharme y aconsejarme.
Gracias a mis compañeros de trabajo en especial a Susy, Joha y Erika por sus ánimos y recordarme que saliera a tiempo de la oficina.
Gracias a la Universidad Monteávila y a sus profesores.
Gracias a Yohamna, Maira, Ariana, Laura, Leandro, Anlady, Yoersis, Eliscart, Yineska, Stephanie, Natalia, Jennifer y Eilym por haber compartido esos 3 semestres de aprendizaje, rabias, angustias, risas y aplausos… mesa, mesa…  Fue un honor y un placer haber estudiado con ustedes, y ahora si puedo llamarlos ¡Colegas!