sábado, 2 de agosto de 2014

Postgrado: Una meta lograda

Luego de varios acontecimientos de hace casi 2 años, decidí hacer un postgrado de Periodismo Digital. Siempre quise estudiar algo relacionado con Comunicación Social, pues aunque soy Licenciado en Computación, mi carrera profesional se ha desarrollado en áreas de comunicación y contenidos en Internet como conceptualización, diseño e integración de sitios web y manejo de redes sociales, además es una profesión que me ha gustado desde que salí de bachillerato.

Una vez admitido en la Universidad Montéavila me di cuenta que hacer un postgrado no es fácil y menos si vives/estudias/trabajas en Caracas, estás en un puesto laboral muy demandante, en un país que atraviesa una difícil situación política, económica y social en tiempos de protestas, guarimbas, con ausencias de luz, agua, coherencia y cordura.

El camino fue cuesta arriba… Literalmente cuesta arriba, porque durante muchos Lunes y Miércoles me tocó estar en la subida para ir a la Universidad donde pasaba gran parte del tiempo de las casi dos horas de trayecto para llegar a ese destino, decir “me costó sudor y lagrimas” aplica perfectamente para este caso, porque entre la falta de aire acondicionado del carro y el no poder llegar a tiempo no había otra alternativa.

Con la gran cantidad de trabajo que tenía -y tengo- era necesario aprovechar los pocos momentos libres de las noches y fines de semana para leer, leer y releer textos de filosofía, sociedad de la información, ética; analizar, conceptualizar, diseñar y proponer mejoras para sitios web; editar fotos y videos; redactar contenidos para ensayos, notas, tuits, manuales, infografías y hacer el trabajo de grado; entre muchas cosas más.

Muchas veces con ganas de desistir, de no seguir e irse a la casa, de no hacer la tarea y mejor dormir, pero pudo más el gusto por lo que estaba aprendiendo, el hacer bien las cosas, los ánimos de mis familiares, amigos y compañeros de trabajo, la calma que da el Ávila y el compartir con unos excelentes compañeros de clases.

Hoy soy Especialista en Periodismo Digital y estoy agradecido con todo y con todos los que hicieron posible este logro:
Gracias a Dios.
Gracias a mi Mamá y a Meyvi por ser mis pilares, mi motor y mi inspiración.
Gracias a mi Papá que aunque ya no está físicamente sé que está acompañándome.
Gracias a mis demás familiares por estar siempre pendientes y apoyándome.
Gracias a mis amigos, los de verdad, los que me conocen, los que saben escucharme y aconsejarme.
Gracias a mis compañeros de trabajo en especial a Susy, Joha y Erika por sus ánimos y recordarme que saliera a tiempo de la oficina.
Gracias a la Universidad Monteávila y a sus profesores.
Gracias a Yohamna, Maira, Ariana, Laura, Leandro, Anlady, Yoersis, Eliscart, Yineska, Stephanie, Natalia, Jennifer y Eilym por haber compartido esos 3 semestres de aprendizaje, rabias, angustias, risas y aplausos… mesa, mesa…  Fue un honor y un placer haber estudiado con ustedes, y ahora si puedo llamarlos ¡Colegas!

domingo, 15 de septiembre de 2013

"El buen humor del venezolano" ya no me da risa

Cada vez que paso por la autopista y veo el cartel de Caracas Capital de la Alegría siento como una grandísima mentada de madre. ¿Cómo puede catalogarse como Capital de la Alegría una ciudad donde los fines de semana muere más gente que en otras partes donde hay guerra, donde hay que hacer cola para conseguir papel higiénico, pasta de dientes y otros productos de primera necesidad, entre otras tantas penurias? Eso es una burla, sobre todo para los transeúntes que tenemos que ver el nefasto cartel por mucho tiempo debido al agobiante tráfico que se vive día a día.

Muchas personas comentan del buen humor del venezolano y cómo hace llevadero las carencias que sufrimos. Eso hasta un punto es cierto, pero creo que por otro lado “ese humor” es uno de los grandes culpables de la situación que estamos viviendo.

Aquí todo se convierte un chiste, si un alto representante del gobierno dice una incoherencia, inmediatamente se convierte el chiste más RT y compartido en Redes Sociales, en el día no se hace más que hablar de eso. Es así como evadimos lo realmente importante, parece que preferimos reírnos del "supuesto error" y olvidar las muertes diarias, la inflación, la ineptitud de los entes gubernamentales, la falta de moral, de educación y de respeto que se respira diariamente.

En las oficinas ocurre lo mismo, al no haber una agenda y claridad en lo que se quiere decir y hacer, vienen los chistes en reuniones y mesas de trabajo, pasan las horas, todos se ríen y al final los mismos tontos de siempre terminamos con menos tiempo para hacer nuestra labor y con más impotencia que antes.

Una cosa es afrontar las cosas con humor y otra muy distinta es hacer de todo un chiste. ¡Ya basta! Usemos el humor de manera inteligente y en su justa medida, aprovechemos los nuevos medios para denunciar lo malo y también para difundir las buenas iniciativas, los proyectos que funcionan y los logros de nuestros paisanos.


"A veces el llanto hace más beneficio que la risa" Pedro Muñoz Seca

martes, 12 de febrero de 2013

El placer de viajar solo

Siempre me había llamado la atención Argentina y también me gusta el tango, así que en el último trimestre de 2006 decidí tomar un tour de siete días, tres días en Bariloche y cuatro días en Buenos Aires. Pregunté entre mis amigos y ninguno podía en la fecha planeada, eso no sería impedimento para hacer el viaje.

Llegué a Bariloche. No conozco Suiza pero según los lugareños es similar. Salí a dar una vuelta y me pareció un lugar tranquilo y pintoresco, desde ese momento me encantó.

Al día siguiente comenzaban los paseos. En la Van éramos cinco turistas, un señor, no recuerdo de donde y los venezolanos, una pareja de recién casados, una muchacha sola y yo. La chama y yo nos hicimos compañía durante los recorridos, fueron momentos muy gratos que duraron hasta las 3 de la tarde porque ella se regresaba a Venezuela, no hubo intercambio de teléfono, ni de correo; quizá ambos preferimos el anonimato en esas circunstancias.

Al otro día, Bariloche siguió superando mis expectativas, un lugar único que recomiendo visitar. Gratamente sorprendido con la amabilidad y los buenos comentarios de los argentinos hacia Venezuela. “¿De Venezuela? Sos encantadores, amamos a la Cathy Fulop, nos encanta como hablan” me decía una señora y luego me preguntaba ¿Venís solo? Y esa fue la pregunta recurrente del viaje.

Ya en Buenos Aires pude disfrutar de una ciudad con sabor europeo, lo poco que conocí, me gustó mucho, sobretodo la arquitectura y las variadas opciones de entretenimiento, compras y comidas que tiene la capital argentina.

El tour en Buenos Aires incluía una cena y show de Tango en el Restaurant El Querandi, había terminado la comida y estaba por empezar el espectáculo, al lado tengo una pareja de mexicanos, la chica me dice: ¿Disculpa el atrevimiento, pero tu viniste solo? Le respondo: no te preocupes, si vine solo. Ella lo ve a él y le dice: ves si venía solo, tu no te atreverías a viajar solo. El dice: no, la neta yo no me atrevería. Hay un silencio incomodo y luego ella me dice: Te admiro. Alzan sus copas deseando que disfrute el show, yo les respondo el gesto de igual forma.


Me imagino que como ellos, muchos piensan "Pobre pana, anda solo", pero como la sabiduría popular es bastante acertada, recuerdo el dicho “Mejor solo que mal acompañado”. Para pasarla bien no hay que estar siempre en compañía de otro, si uno está acostumbrado a estar mayormente solo como es mi caso, simplemente hay que buscar cosas que a uno le gusten sin necesidad de hacerlas con alguien más.

Viajar solo tiene sus ventajas:
  • No tienes que negociar qué hacer
  • Nadie te va a reclamar porque no saliste a determinada hora
  • Puedes quedarte en un sitio, museo, tienda el tiempo que quieras
  • No pasa nada si un día te quedas en el hotel echado sin salir
  • Te desinhibes y tienes valor para hacer cosas que en tu entorno natural no harías
  • Aumenta tu habilidad para tomar autofotos
Sin embargo, también tiene sus desventajas, pues no tienes con quien comentar lo bueno o lo malo de lo que estás viendo y no hay quien te ponga frenos cuando estés perdiendo las perspectivas.

Como dicen, viajar es una inversión y el conocer, caminar, contemplar y admirar otros destinos es un placer también si lo haces en solitario.

En mi flickr, algunas fotos del viaje en dos álbumes: Bariloche y Buenos Aires

¿Has viajado solo? Déjame tus comentarios