domingo, 20 de septiembre de 2015

Un atril en el cementerio

Cada vez que llego a la tumba de mi papá y no veo el recipiente de barro donde se ponen las flores o el atril para sostenerlo simplemente no puedo creer que clase de gente va al cementerio... o si, son los varios que manejan mal en las calles, o los que se colean, o muchos que nos gobiernan, esos que en su mayoría no cumplen las reglas.

Una de las cosas más bajas en la vida me parece que es robar cosas de una tumba, para mi es de una de las peores faltas de respeto, no solo para el muerto si no para el que le lleva sus flores, cada quien tiene su creencia y el momento de ir visitar los restos de un ser querido es algo muy íntimo de los familiares y amigos quienes no deberían pasar por desagradable incidente.

Ayer fui testigo como una señora de tercera edad, le indicaba a una niña -posiblemente su nieta- que agarrara el atril de una de las tumbas cercanas, y me pregunto que clase de valores le están enseñando a la pobre criatura. Luego se quejan que los jóvenes de ahora no tienen respeto por nada, pero cómo van a tenerlo si son los mismos mayores los que inculcan esa "viveza criolla", ese "quítate tu pa´ poneme yo", de nada sirve quejarse si desde casa no empezamos dando el ejemplo.

Pues nada, mientras seguiré tratando de tener unos recipientes y atriles de más, con la tristeza que no hay respeto ni en el cementerio.

sábado, 2 de agosto de 2014

Postgrado: Una meta lograda

Luego de varios acontecimientos de hace casi 2 años, decidí hacer un postgrado de Periodismo Digital. Siempre quise estudiar algo relacionado con Comunicación Social, pues aunque soy Licenciado en Computación, mi carrera profesional se ha desarrollado en áreas de comunicación y contenidos en Internet como conceptualización, diseño e integración de sitios web y manejo de redes sociales, además es una profesión que me ha gustado desde que salí de bachillerato.

Una vez admitido en la Universidad Montéavila me di cuenta que hacer un postgrado no es fácil y menos si vives/estudias/trabajas en Caracas, estás en un puesto laboral muy demandante, en un país que atraviesa una difícil situación política, económica y social en tiempos de protestas, guarimbas, con ausencias de luz, agua, coherencia y cordura.

El camino fue cuesta arriba… Literalmente cuesta arriba, porque durante muchos Lunes y Miércoles me tocó estar en la subida para ir a la Universidad donde pasaba gran parte del tiempo de las casi dos horas de trayecto para llegar a ese destino, decir “me costó sudor y lagrimas” aplica perfectamente para este caso, porque entre la falta de aire acondicionado del carro y el no poder llegar a tiempo no había otra alternativa.

Con la gran cantidad de trabajo que tenía -y tengo- era necesario aprovechar los pocos momentos libres de las noches y fines de semana para leer, leer y releer textos de filosofía, sociedad de la información, ética; analizar, conceptualizar, diseñar y proponer mejoras para sitios web; editar fotos y videos; redactar contenidos para ensayos, notas, tuits, manuales, infografías y hacer el trabajo de grado; entre muchas cosas más.

Muchas veces con ganas de desistir, de no seguir e irse a la casa, de no hacer la tarea y mejor dormir, pero pudo más el gusto por lo que estaba aprendiendo, el hacer bien las cosas, los ánimos de mis familiares, amigos y compañeros de trabajo, la calma que da el Ávila y el compartir con unos excelentes compañeros de clases.

Hoy soy Especialista en Periodismo Digital y estoy agradecido con todo y con todos los que hicieron posible este logro:
Gracias a Dios.
Gracias a mi Mamá y a Meyvi por ser mis pilares, mi motor y mi inspiración.
Gracias a mi Papá que aunque ya no está físicamente sé que está acompañándome.
Gracias a mis demás familiares por estar siempre pendientes y apoyándome.
Gracias a mis amigos, los de verdad, los que me conocen, los que saben escucharme y aconsejarme.
Gracias a mis compañeros de trabajo en especial a Susy, Joha y Erika por sus ánimos y recordarme que saliera a tiempo de la oficina.
Gracias a la Universidad Monteávila y a sus profesores.
Gracias a Yohamna, Maira, Ariana, Laura, Leandro, Anlady, Yoersis, Eliscart, Yineska, Stephanie, Natalia, Jennifer y Eilym por haber compartido esos 3 semestres de aprendizaje, rabias, angustias, risas y aplausos… mesa, mesa…  Fue un honor y un placer haber estudiado con ustedes, y ahora si puedo llamarlos ¡Colegas!

domingo, 15 de septiembre de 2013

"El buen humor del venezolano" ya no me da risa

Cada vez que paso por la autopista y veo el cartel de Caracas Capital de la Alegría siento como una grandísima mentada de madre. ¿Cómo puede catalogarse como Capital de la Alegría una ciudad donde los fines de semana muere más gente que en otras partes donde hay guerra, donde hay que hacer cola para conseguir papel higiénico, pasta de dientes y otros productos de primera necesidad, entre otras tantas penurias? Eso es una burla, sobre todo para los transeúntes que tenemos que ver el nefasto cartel por mucho tiempo debido al agobiante tráfico que se vive día a día.

Muchas personas comentan del buen humor del venezolano y cómo hace llevadero las carencias que sufrimos. Eso hasta un punto es cierto, pero creo que por otro lado “ese humor” es uno de los grandes culpables de la situación que estamos viviendo.

Aquí todo se convierte un chiste, si un alto representante del gobierno dice una incoherencia, inmediatamente se convierte el chiste más RT y compartido en Redes Sociales, en el día no se hace más que hablar de eso. Es así como evadimos lo realmente importante, parece que preferimos reírnos del "supuesto error" y olvidar las muertes diarias, la inflación, la ineptitud de los entes gubernamentales, la falta de moral, de educación y de respeto que se respira diariamente.

En las oficinas ocurre lo mismo, al no haber una agenda y claridad en lo que se quiere decir y hacer, vienen los chistes en reuniones y mesas de trabajo, pasan las horas, todos se ríen y al final los mismos tontos de siempre terminamos con menos tiempo para hacer nuestra labor y con más impotencia que antes.

Una cosa es afrontar las cosas con humor y otra muy distinta es hacer de todo un chiste. ¡Ya basta! Usemos el humor de manera inteligente y en su justa medida, aprovechemos los nuevos medios para denunciar lo malo y también para difundir las buenas iniciativas, los proyectos que funcionan y los logros de nuestros paisanos.


"A veces el llanto hace más beneficio que la risa" Pedro Muñoz Seca