domingo, 30 de mayo de 2010

Piloto automático

De Lunes a Viernes me despierto más o menos a la misma hora, salgo de la casa y hay tráfico pero nunca en el mismo lugar, llego al trabajo y aún no me he despertado del todo, eso debe pasar como a las 10 de la mañana, antes -la noche anterior- no logré conciliar el sueño, pude dormir como a las 2 de la mañana.
Al medio día hay que esperar que en el estridente comedor haya donde sentarse, seguro toca oir una conversación sobre Chávez o de otro tema social aburrido.
No se sabe cómo va transcurrir el día porque en estos últimos meses cumplir un plan es cuesta arriba y la improvisación ha ganado terreno, esto se adereza con la falta de sentido de comunidad que tienen algunos compañeros donde ruidos y gritos acompañan la jornada laboral.
Termina el día y otra vez toca encontrarse con el tráfico que como ya dije nunca se sabe dónde será.
La inflación, el mismo tráfico, la inseguridad y el comportamiento de las personas han hecho que se reduzcan las horas de ocio. No hay plata y no hay ganas.
Llego cansado a la casa para hacer lo mismo de siempre. Se hace tarde y no tengo sueño ya se que mañana se repetirá la rutina.
Sólo espero el fin de semana para descansar y poder hacer lo que no pude en la semana. El domingo a las 11 comienza el insomnio y en ese momento se que toca prender el piloto automático.

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